04-11-09
Dentro de unos pocos días, 5 para ser más concretos, celebraremos los 20 años de la CAIDA del Muro de Berlín. El 9 de noviembre de 1989.
Veinte años de libertad en la vieja Europa que ha supuesto el fin del comunismo. Es curioso como la izquierda justificaba el Muro como “defensa al avance del Fascismo Occidental” es decir, de la Democracia. Pero lo más llamativo es que la Alemania comunista se hacía llamar República Democrática de Alemania. De “república” no tenía nada ya que el pueblo no tenía control ni decisión sobre la “res pública”, es decir sobre el gobierno. Sobre la denominación “Democrática” sería de risa si no fuera por los más de 60 millones de muertos que han ocasionado en todo el mundo y de los cientos de millones que han pasado y pasan por sus cárceles por pensar distinto al pensamiento único oficial del Politburó.
Cuando los comunistas se autodenominan y utilizan la palabra “democracia” insultan a los millones de muertos que han dado su vida o fue arrebatada por defender la libertad de todos y la propia. Insulto que es trasladado a esos cientos de Berlineses que fueron fusilados intentando saltar el muro, o los más de 100 mil Berlineses que querían abandonar el Paraíso Comunista o como era llamada la RDA, “el orgullo del Este” y los más de 5000 que fueron encarcelados por intentar abandonar “el paraíso” por la fuerza.
Gracias a los familiares de algunas de las víctimas, han levantado de forma provisional sus cruces blancas con una llama de fuego permanente delante de la Puerta de Branderburgo que dan prueba del sufrimiento vivido y de lo que supuso ese muro. Mantienen vivo el recuerdo que hace apenas veinte años, que en la historia es un suspiro de tiempo y en la vida actual no es nada, había una población que quería pasar a un territorio rodeado por 145 km de cemento armado porque era el verdadero paraíso de la libertad de pensamiento, acción, movimiento, seguridad jurídica y propiedad.
Han pasado veinte años desde la caída del muro y del comunismo, pero las víctimas de este sistema opresor socialista en Berlín ven como su ciudad, su cárcel durante 44 años se convierte en un parque de atracciones con carromatos de perritos calientes en las mismas aceras donde fueron acribillados sus familiares y ahora se escucha música House mezclada con samba y Hip-hop.
Esto no quiere decir que esté en contra de los perritos, la música o de la explosión artística que está viviendo Berlín, todo lo contrario, pero lo que si denuncio es el intento del olvido de unas víctimas que apenas hace veinte años eran fusiladas por intentar pasar a su propio país para decir y hacer lo que piensan, en libertad y sin miedo a ser encarcelados.
Después de 20 años, hoy cuando escucho la palabra Berlín me vienen a la cabeza las imágenes de no hace mucho en el tiempo de personas intentando saltar las alambradas o saltando desde la ventanas antes que colocaran las planchas de cemento de forma definitiva, que luego formarían el muro. Muro que defendía la democracia comunista del fascismo occidental que suponía la Europa Occidental y Estados Unidos.
Pero también tengo el recuerdo de aquella noche de madrugada del 9 de noviembre que veíamos por televisión como miles de jóvenes cruzaban los Checkpoints con la ilusión y caras de felicidad por una Libertad que todos desconocían pero que anhelaban. La actual Canciller de Alemania, Ángela Merkel fue una de aquellas jóvenes que cruzó el muro para conocer de primera mano la Libertad.




No hay comentarios:
Publicar un comentario